MIRAMAR
DEDICA SU PRIMER ALBUM A LA COMPOSITORA PUERTORRIQUEÑA DE BOLEROS SYLVIA REXACH.


En diferentes partes de América Latina, se puede encontrar cerca del mar un lugar llamado Miramar.  Por lo general, será un paisaje de tarjeta postal con vista al mar y si hay música, lo más probable sean boleros; un género de canciones románticas que se originó en Cuba a principios del siglo 20.

Cuando el cantante puertorriqueño Reinaldo Álvarez buscaba un nombre para bautizar su nuevo proyecto de boleros, pensó en algo simple que fuera familiar para los hispanoparlantes. Miramar parecía perfecto, un nombre que refleja la humilde poesía de la vida cotidiana, una romántica imagen que evoca un lugar tan cerca como tan lejos de casa.

Miramar, el grupo, propone captar esta poesía a través de su música, con una instrumentación tradicional que incluye órgano, piano, guitarra, bajo, percusión y de vez en cuando un cuarteto de cuerdas.  Los arreglistas del grupo extraen la esencia de la época dorada del bolero y a la vez, añaden toques que revelan las influencias y la diversidad  de los integrantes de la banda.

Mientras varios miembros de Miramar son de raíces puertorriqueñas, la pianista Marlysse Simmons Argandoña es de una primera generación chileno-americana  y añade la influencia suramericana a sus arreglos y composiciones. Por su parte, la cantante Laura Ann Singh, aunque nació en Tennessee, aporta un sabor brasileño distinto, adquirido durante los años en que vivió cantando bossa nova en Brasil.

Desde hace un siglo, el bolero ha sido un idioma compartido en el Caribe y Suramérica para expresar sentimientos de amor y sufrimiento. Si bien su origen se encuentra en Cuba, este ritmo cruzó fronteras rápidamente y llegó a ser muy popular en México. Desde la década de 1930 hasta 1960, el compositor mexicano Agustín Lara escribió algunos de las canciones más interpretadas y emblemáticas del género, definiendo la “Época de Oro” de la canción mexicana y en particular del bolero.  En la década de 1950, tríos mexicanos clásicos como Los Tres Ases y Los Panchos, fundado en Nueva York en el 1944, ampliaron la popularidad del bolero a lo largo de toda América Latina, por lo que llegó a ser un denominador común entre los Latinos. Puerto Rico no es la excepción, donde el bolero ha sido popular desde la década de 1930.

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El cantante Reinaldo Álvarez y la pianista y arreglista Marlysse Simmons Argandoña llevan más de una década dirigiendo la  legendaria banda de salsa Bio Ritmo. Ambos comparten una fascinación por el bolero y en particular por los dúos de voces, populares en Puerto Rico en los años 40 y 50. "Decidimos crear un grupo musical dedicado al bolero, porque sólo podíamos tocar uno que otro en el contexto de una banda de salsa como Bio Ritmo", explica Marlysse.

"Cuando escuché por primera vez música de dúos, específicamente al “Dúo Irizarry de Córdova" dice Rei, "fue para mí como descubrir una nueva expresión de dolor y anhelos. Fue la manifestación precisa de todo lo que me gusta de la música romántica".  Rei en particular ama la forma en que las voces masculinas y femeninas interactúan y su proyecto pudo concretizarse finalmente cuando conoció a Laura Ann Singh, quien resultó ser la perfecta compañera de canto.

"Tenemos que respirar y sentir las canciones todos juntos, emocional y rítmicamente" precisa Laura Ann, “y porque tenemos esa química natural en nuestras voces y confiamos uno en el otro como músicos, creo que llegamos a pasar por alto el aspecto técnico de la música y vamos directamente a lo sutil y abstracto".

El disco del “Dúo Irizarry de Córdova” que tuvo mayor impacto en el grupo fue un álbum en homenaje a Sylvia Rexach. Fue la introducción de Miramar al universo de esta gran compositora puertorriqueña.  

En Puerto Rico, Rexach es una artista de culto. Nacida en el 1922 en una familia acomodada, Rexach tocaba el piano, la guitarra y el saxofón. Personalidad atípica, Rexach eludió el papel tradicional de las mujeres de su época y se convirtió en una figura importante de la bohemia sanjuanera de aquel entonces.  Durante  su adolescencia comenzó a componer y escribir poesía y más tarde formó la primera banda puertorriqueña compuesta sólo por féminas, "Las Damiselas". Tenía a su cargo la redacción de una columna para el “El Diario de Puerto Rico”, escribió y actuó  en diferentes programas de radio y fue una de las fundadoras de la Sociedad de Autores y Compositores de Puerto Rico (SPACEM).

Rexach a veces acompañaba sus canciones con el guitarrista Tuti Umpierre, pero realmente nunca se consideró cantante. Aun así, la única grabación que tenemos de su voz cantando sus propias canciones es una obra maestra de emoción cruda e íntima, comparable en intensidad con algunos trabajos de Chavela Vargas o de Violeta Parra. Sylvia Rexach murió de cáncer del estómago en el 1961, a la edad de 39 años. Aunque sus canciones han pasado a ser parte del patrimonio de Puerto Rico, siguen siendo bastante desconocidas fuera de su isla natal.

Cuando Miramar comenzó a grabar su primer disco, la idea de rendirle homenaje a Sylvia Rexach surgió de manera natural. La banda se familiarizó con devoción con las canciones de Rexach, pero no dudaron en añadir sus propios arreglos musicales. También incorporaron algunas composiciones propias en el repertorio de este disco.

El estilo de Miramar está en gran medida impulsado por sus raíces y por un sentido de añoranza por el mundo de sus padres. Rei y Marlysse crecieron en los Estados Unidos, pero su primera apreciación musical fue motivada por su entorno familiar.

Antes de mudarse a los Estados Unidos, la madre de Marlysse había estudiado piano clásico en su Chile natal. Ella se aseguró de que su hija recibiera una educación musical similar, la expuso a una dieta constante de música suramericana. "Mi madre escuchaba valses peruanos, los cuales son muy populares en Chile: Eva Ayllón, Chabuca Granda, pero también a Mercedes Sosa, Inti Illimani, así como los boleros del cantante ecuatoriano Julio Jaramillo", recuerda Marlysse.

Rei desciende de una familia de músicos y poetas, su madre Nélida Álvarez-Morel, escribió las letras de "Como Tu Eres", una de las tres canciones originales incluidas en el álbum. "Es un testimonio de la energía que caracteriza a la familia", dice Rei. “Nuestra inspiración como artistas se refleja en el amor que sentimos por las raíces de dónde venimos”.

Este equilibrio entre el sentido de su origen y una constante sensación de desarraigo cultural entre la herencia latina y el crecer en los Estados Unidos, es parte lo que le da al álbum su fuerza. Aunque anclado en el estilo y la época a la que rinde homenaje, el álbum no se puede confundir con una producción de antaño. Los arreglos delatan la habilidad de los músicos para exhibir una amplia gama de sonidos contemporáneos.

Las tres canciones originales del disco son claros ejemplos de una estética cosmopolita, que resulta de esta educación entre ambas culturas. "Sin Ti" tiene una influencia marcada de Asia Menor; "Estatua" se inspira en valses peruanos criollos; mientras  "Como Tú Eres", que cierra el álbum con la participación de la famosa violonchelista Tomeka Reid, es puro Miramar; una canción que combina una variedad de estilos para lograr crear su propio universo.

 

El álbum “Dedication to Sylvia Rexach” es un acto de amor de unos hijos de la diáspora latina para el patrimonio cultural de sus padres; sin duda motivados de ver este patrimonio reconocido como parte de la cultura del país en el que crecieron.  La grabación de un álbum incuestionablemente hermoso es la declaración más fuerte que podrían haber hecho, especialmente en un tiempo cuando el adjetivo "hermoso", en sí, se ha convertido en algo sospechoso para los críticos de la cultura.